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response: Julio / Agosto 2012

Cordialmente Suya: ¿Qué Podríamos Imaginar?

By /por Harriett Jane Olson

¡La Conferencia General de 2012 ha lanzado a las Mujeres Metodistas Unidas a un nuevo futuro! La propuesta conjunta de la División de Mujeres y la Junta General de Ministerios Globales se recibió con tanto apoyo que el primero de mayo fue aprobada abrumadoramente; mientras que la reestructuración del resto de la iglesia fue debatida con mucha emoción. Estructuralmente separadas de Ministerios Globales, las Mujeres Metodistas Unidas han aumentado en forma significativa su visibilidad en la iglesia. Por ejemplo: en el otoño, participaré en las reuniones de los doce secretarios generales de la iglesia y las Mujeres Metodistas Unidas participarán en la Mesa Conexional. Llevar a esta mesa las perspectivas y la experiencia de las mujeres de la iglesia que se organizan para la misión, permitirá que los líderes de la denominación conozcan un poco más acerca de nuestro trabajo.

Esperamos que cambios a nivel distrital, conferencial y jurisdiccional provoquen conversaciones entre los miembros de las Mujeres Metodistas Unidas sobre la mejor forma de organizarse para realizar nuestra tarea. Las propuestas sobre las Mujeres Metodistas Unidas que se llevaron a la Conferencia General no requieren ningún cambio específico, excepto a nivel nacional; en su lugar, nos facilitará cambiarnos a nosotras mismas con más libertad luego de que hayamos reexaminado la manera en que hemos estado haciendo las cosas y determinemos la mejor forma de realizar estas tareas en el futuro. Por ejemplo: algunos de nuestros equipos de liderazgo quizás sean demasiado grandes y otros sean demasiado pequeños. Además, sabemos que nuestros dos eventos de "un día de reflexión" y nuestro trabajo de abogacía por justicia aumentan nuestro crecimiento espiritual. ¿Podemos fortalecer el poder formativo de nuestro trabajo si hacemos esa conexión directa cuando estamos describiendo la tarea de nuestros equipos de liderazgo?

Este no va a ser principalmente el trabajo del personal nacional de las Mujeres Metodistas Unidas. El personal ofrecerá liderazgo, apoyo, experiencia, etc., pero este será un trabajo que se llevará a cabo por las mujeres miembros y líderes de las Mujeres Metodistas Unidas, incluyendo el nuevo Programa del Grupo Consultivo. Éste no es un trabajo que debe hacerse de una vez. Por lo tanto, tenemos la maravillosa oportunidad de preguntarnos: ¿Qué hemos aprendido? ¿Qué podríamos imaginar?

Configuraciones estructurales por sí solas no nos van a convertir en la organización guiada por el Espíritu, multigeneracional, multicultural, multilingüe y multirracial que queremos ser. Pero si la imaginamos, trabajamos y construimos para lograrlo, creo que Dios bendecirá nuestros esfuerzos mucho más allá de nuestros sueños más alocados. El nuestro es un movimiento de Pentecostés en el que las profecías se cumplen, y la obra del Espíritu Santo se afirma en nuestros hijos y en nuestras hijas. Somos lo que somos porque el Espíritu Santo vive en nosotras y brota sin parar para que el mundo nos oiga llevar las buenas nuevas en sus propios idiomas.

¿Qué sucedería si pudiéramos ser una fuerza que conecta nuestras congregaciones con nuestras comunidades de una manera más profunda y más poderosa para que la buena nueva del amor de Jesús sea una realidad más visible?

¿Qué sucedería si pudiéramos encontrar maneras de trabajar con nuestras hermanas en las Conferencias Centrales con una actitud de reciprocidad y respeto hacia las demás personas en la iglesia, en lugar de perpetuar relaciones basadas en el poder y la riqueza?

¿Qué sucedería si pudiéramos aportar las necesidades y la sabiduría de las mujeres a las coaliciones que trabajan en respuesta a desastres, el desarrollo económico o la paz y la seguridad en la iglesia y en las Naciones Unidas?

¿Qué sucedería si pudiéramos ayudar a quienes se ocupan de crear un sinnúmero de leyes sobre la política bancaria hasta las estructuras impositivas para que disciernen que si estos esfuerzos no funcionan para las mujeres, no funcionarán para nadie?

¿Qué sucedería si pudiéramos presentar el dolor, las preguntas y las experiencias de las mujeres sin nombre del texto bíblico y del mundo como nuestra prioridad y expresión de cómo escuchamos la Palabra de Dios?    

¿Qué piensan? ¿Creen que ésta es nuestra tarea? Las Mujeres Metodistas Unidas necesitamos orar como nunca hemos orado antes. Esto es desafiante e inspirador.

Harriett Jane Olson
Secretaria General Adjunta
División de Mujeres
holson@unitedmethodistwomen.org

Last Updated: 03/18/2014
 
 

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