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Junio 2012

Cordialmente Suya: Un vistazo a la brecha del género

By /por Harriett Jane Olson

Cuando los medios de comunicación se concentran en la forma en que las mujeres y los hombres votan, se están refiriendo a la “brecha de género” que existe. Esta expresión sugiere que al votar, los hombres actúan inexplicablemente diferente a las mujeres. Esta "brecha" o diferencia se atribuye al “poder de comunicación” de un candidato o a una falta de exploración seria a la pregunta "¿Qué quieren las mujeres? ", como si esto fuera algo secreto y misterioso. ¿Por qué no analizar esta diferencia con los hombres que votan y la manera en que toman sus decisiones?

¿Qué pasaría si usáramos como norma lo que quieren las mujeres? Las mujeres en general se enfocan en asuntos que van descubriendo y que les interesa, no en una forma egoísta, sino teniendo en cuenta seriamente nuestras propias necesidades, las necesidades de nuestras familias, nuestros asuntos de interés, nuestras comunidades y las personas y lugares que conocemos mejor.

Quizás comencemos con la salud de las mujeres. El acceso al cuidado de la salud, incluyendo el cuidado de nuestra salud reproductiva, es básico. Si no tenemos cuidado de la salud de buena calidad, todos lo demás a que aspiramos está afectado. El cuidado maternal es el punto de partida para cuidar la salud a largo plazo de la infancia hasta la ancianidad. Esto es necesario para evitar que las mujeres inviertan toda su energía entre el cuidado de los hijos y el cuidado de los padres ancianos.

Junto con el cuidado de la salud debemos agregar la nutrición. Cada banco de alimentos local y del resto del país, al igual que las instituciones misionales nacionales como el Centro Comunitario Lessie Bates Davis, en el este de San Luis, Illinois y el Centro del Vecindario Toberman, al sur de Los Ángeles, California, ven un mayor número de familias que piden comida, mientras disminuye el apoyo del gobierno para estos centros.

Queremos vivir en un medioambiente saludable. No queremos que nuestros hijos, nuestros ancianos o nosotras mismas estemos expuestos a altos niveles tóxicos de las emisiones o de los alimentos contaminados, o descubramos que empresas, grandes o pequeñas, están echando sustancias químicas peligrosas en nuestra agua potable.

Otra expectativa clave de las mujeres es la educación. Las niñas, los niños y los jóvenes de mi familia, del  condado y del estado necesitan la mejor educación que se pueda proveer. Queremos que la infancia y la juventud tengan acceso a este tipo de educación y que no sea sólo para los niños de familias que pueden pagar los honorarios de las escuelas privadas o que pueden educarlos en sus casas. Al empezar una vez más desde nuestro propio interés individual, queremos una comunidad en la que todos los miembros puedan progresar y prosperar. No queremos un sistema escolar o una estructura social que asume que algunos niños se pierden en el camino, abandonan la escuela y enfrentan una vida de marginalización. Nuestro sistema actual da como resultado lo que el Fondo de Defensa de la Niñez define como una población, predominantemente hombres afroamericanos, que “empieza en la cuna hasta terminar en la cárcel”. Esto no es saludable para estas personas… o para sus familias… o para la sociedad que se priva de sus talentos y contribuciones.

Por supuesto, queremos seguridad, sobre todo para nosotras mismas y para nuestras hijas e hijos. Sin embargo, somos escépticos que la paz mundial o la seguridad local se logren con la proliferación del uso de armas. Sabemos que nuestra sociedad ha fracasado cuando hay tanta violencia, tan poca seguridad y la ley de “autodefensa” que permite usar la fuerza ante un peligro o amenaza,  se percibe como una respuesta adecuada. Cuando comprendemos en primer lugar, el miedo que lleva a la gente a poseer armas, debemos crear comunidades mejores y más fuertes que imaginen y logren que todos nosotros podemos trabajar para hacer realidad un futuro diferente. La seguridad no está basada en armas y militarización, sino en construir la paz.

Esta no es una lista exhaustiva ni un tema de ciencia nuclear. Pero  creo que cada vez que hay una diferencia de género, los miembros de las Mujeres Metodistas Unidas y otras mujeres del resto del país deben prestar atención.

¿Qué podría suceder si cerráramos la “brecha del género”, insistiendo en que los candidatos se enfoquen en estos asuntos? Si más votantes --tanto mujeres como hombres--  tuvieran como prioridad el trabajar con estos temas que parecen ser "intrascendentes", podríamos hacer una diferencia. ¡Tratemos de lograrlo!

Harriett Jane Olson
Secretaria General Adjunta
División de Mujeres

Last Updated: 03/18/2014
 
 

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