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Abril 2012

Cordialmente Suya: Mujeres, niñas y niños primero

By /por Harriett Jane Olson

Tal vez estoy simplemente idealizando cuando recuerdo una expresión que posiblemente ya hayan escuchado en casos de evacuación: "Mujeres, niñas y niños primero”.

A través de la historia, las mujeres, las niñas y los niños con recursos económicos y contactos, han sido los primeros en ser evacuados de las zonas amenazadas por la guerra y las "pestes". Por supuesto, tanto entonces como ahora, las mujeres, las niñas y los niños más pobres y “débiles” son los que quedan atrás y necesitan arreglárselas como mejor puedan. Todavía en la actualidad, los campamentos de refugiados y las personas desplazadas en sus propios países son testigos de estas situaciones desesperantes alrededor del mundo y tienen conocimiento de los esfuerzos que quiere realizar la comunidad de naciones por ofrecer alguna asistencia.

Estos impulsos no son el resultado de un compromiso caballeresco anticuado, ni de una simple asistencia a los más “débiles”, ya que sabemos muy bien que en situaciones límites las mujeres, las niñas y los niños tienen una fortaleza y una capacidad de recuperación increíbles. El impulso por reaccionar ante situaciones riesgosas que enfrentan las mujeres, las niñas y los niños es algo que representa un patrón de supervivencia que evoluciona constantemente. Las mujeres, las niñas y los niños son el futuro de la familia, de la comunidad e incluso de la supervivencia de la civilización misma.

No menos hoy que en épocas anteriores, el futuro se basa en nuestra capacidad de organizarnos en torno a las mujeres, las niñas y los niños. Las experiencias del trabajo de  desarrollo económico en todo el mundo demuestran que cuando las mujeres tienen salud y acceso a la educación y empleo, invierten en la niñez y en la comunidad.

¿Qué sucedería sin aprovecháramos el compromiso que las mujeres tienen de trabajar por la paz en todo el mundo, en lugar de tratar de escapar de los horribles costos de la guerra?  ¿Qué sucedería si invirtiéramos en el cuidado de la salud de las madres  --incluyendo el acceso a la planificación  familiar --, en el cuidado de buena calidad para  niñas y niños durante el día, en la nutrición de las niñas y niños, en el cuidado de la salud y en la educación de la primera infancia? ¿Qué pasaría si invirtiéramos en el cuidado de buena cualidad para nuestros ancianos y ancianas, cuya atención recae en las mujeres de manera desproporcionada alrededor del mundo? ¿Qué sucedería si nuestras políticas estuvieran basadas en nuestra experiencia que nos permite evaluar de qué manera leyes similares han afectado en el pasado a las mujeres, las niñas y los niños? o ¿cuál sería el impacto acumulativo de una política en particular en relación a las mujeres, las niñas y los niños?

Ayudemos a los delegados de la Conferencia General, a los miembros de la junta, los legisladores y las empresas a pensar por primera vez en las mujeres, las niñas y los niños  cuando legislan la política, en lugar de desaparecer ante sus desastrosas consecuencias.

La importancia de este tipo de análisis es algo que los miembros de las Mujeres Metodistas Unidas conocen profundamente. Agradecemos a Dios las múltiples oportunidades que tenemos de expresar estos análisis en lugares donde podemos crear algo diferente.

Harriett Jane Olson
Secretaria General Adjunta
División de Mujeres

Last Updated: 03/18/2014
 
 

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