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Septiembre 2011

Cordialmente Suya: Lo que aprendimos el 11 de septiembre

By /por Harriett Jane Olson

¿Sabía usted que el testimonio de testigos oculares es el que menos se utiliza como evidencia confiable? No sólo es porque quizás los seres humanos no estén diciendo la verdad, sino también porque “vemos lo que creemos”. Estamos tan condicionados a mirar lo que esperamos ver que cuando ocurre algo, estamos convencidos de que lo que cada uno observa es lo que realmente ocurrió. Esto es también la razón para que los “trucos mágicos sean posibles. Vemos lo que esperamos ver y no lo que el mago realmente está haciendo.

Tal vez esto nos ayude a entender cómo la gente puede interpretar de maneras tan diferentes lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001.  Esa mañana, hace ya 10 años,  todo el mundo pudo ver por televisión y video, una y otra vez, el ataque a las Torres Mellizas. Para algunas personas, este hecho fue un acto terrorista producido por una secta extremista… Para otras, fue un ataque producido por una de las grandes religiones del mundo en contra de otra religión… Para otras, fue un intento de castigar a los Estados Unidos atacando uno de los símbolos que representa el poder financiero y militar de este país.

En una conversación realizada en mayo entre personas de varias religiones, aprendí que los musulmanes americanos viven desde ese día, un cataclismo que les afecta a cada uno individualmente --un acto del que no eran responsables y que no podían controlar de ninguna manera-- pero que tiene un profundo impacto en sus vidas y la de sus hijos e hijas, tal vez para siempre.

Con la esperanza de ser comprendidos en un país que fue fundado por personas que huían de la persecución religiosa, pensaron que no iba a ser tan difícil  ser aceptados. Las imágenes que se vieron de gente bailando en las calles de algunas ciudades en el extranjero y los videos de Osama bin Laden con sus ridículos mensajes añadió insulto al dolor de esos días y semanas posteriores a los ataques.

Las relaciones no han regresado a ser como lo eran antes del 11 de septiembre. En su lugar, hay sospecha y desconfianza en los Estados Unidos, incluso en algunas de las comunidades más diversas. Personas con ciertos acentos diferentes y mujeres que visten de una manera tradicional son confrontadas en establecimientos comerciales o en la calle. Una de nuestras diaconisas compartió conmigo que ya no usa la vestimenta tradicional de su país cuando viaja en el subte en la ciudad de New York para no despertar ninguna sospecha. En todo el país, cuando grupos musulmanes tratan de construir mezquitas y centros comunitarios, están enfrentando resistencia en las diferentes comunidades. Cuándo ocurre algo, ¿de qué manera lo que creemos que es la verdad afecta lo que realmente estamos viendo?

Diez años después del horror del 11 de septiembre, no hemos logrado reconciliar lo que ha ocurrido. Muy pocos hemos aprendido realmente a "vernos" unos a otros. Como Mujeres Metodistas Unidas, cuando leemos nuestro estudio de crecimiento espiritual, La Jornada. Perdón, Justicia Restaurativa y Reconciliación,

¿Cuáles son los principios que podemos aprender y compartir que nos fortalezcan en la lucha por establecer una relación con personas de diferentes religiones lo suficientemente fuerte como para sobrellevar las luchas de poder y violencia que alimentan nuestros temores?

¿Dónde podemos encontrar la fuerza para denunciar la fantasía de los fuegos artificiales que nos enceguece y no nos permite ver que la guerra no es la puerta de entrada a la paz?

Retornemos nuevamente a los profetas y a las palabras de Jesús para guiarnos y discernir. Que Dios nos conceda una nueva visión, una visión clara para ver y actuar como agentes de paz, identificados como hijas e hijos de Dios.

Harriett Jane Olson
Secretaria General Adjunta
División de Mujeres

Last Updated: 03/20/2014
 
 

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