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Mayo 2011

Cordialmente Suya: Una Ley con Consecuencias Inesperadas

NiƱas haitianos estudiando
Paul Jeffrey

By /por Harriett Jane Olson

Recuerdo con mucha claridad lo que aprendí en una clase de antropología  de la universidad acerca del impacto que se crea entre un participante y un observador.  Mi profesora, que había trabajado por varios años formando y enseñando a leer y escribir a gente en lugares muy lejanos, nos ayudó a ver que el contacto que tuvo con este pueblo que no tenía lenguaje escrito, afectó significantemente sus vidas. Las características culturales del momento influyeron en el desarrollo del lenguaje escrito y a su vez, el lenguaje escrito tuvo un impacto en cómo la cultura iba a evolucionar a partir de ese momento.  Cuando compartió con la clase sus preocupaciones, me sorprendió mucho que  la introducción de algo tan valioso como el lenguaje escrito pudiera tener consecuencias negativas tan impredecibles.

El compromiso de las naciones, las iglesias y las organizaciones no gubernamentales de aliviar, recuperar y apoyar los esfuerzos de desarrollo después de un desastre natural o producido por los seres humanos, está siempre impregnado de preocupaciones similares. En tales crisis sabemos que la gente necesita alimentos, agua, refugio y seguridad, pero también sabemos que la importación de grandes cantidades de recursos y suministros puede socavar la producción local y hacer que la recuperación y reconstrucción se convierta en un proceso mucho más largo y doloroso. El responder de una manera adecuada es siempre algo muy delicado que debe hacerse al debido tiempo, con esfuerzos solidarios y con la capacidad de reconstruir –lo que se necesita hoy no es necesariamente lo que se necesitará la semana que viene.  

Organizaciones como el Comité Metodista Unido de Auxilio (UMCOR) y el Servicio de la Iglesia Mundial  tienen décadas de experiencia en tratar estas situaciones tan complejas y variables. Si bien las Mujeres Metodistas Unidas no es una organización que responde directamente a las primeras necesidades ante las crisis, siempre estamos en contacto directo con hermanas y organizaciones de todo el mundo que nos hacen saber cuáles son las necesidades para lograr una recuperación a largo plazo en las diferentes situaciones. Nuestro compañerismo solidario nos permite ofrecer conexiones y elaborar estrategias que ayudan a responder ante estos desastres. Las Mujeres Metodistas Unidas están llamadas a unirse en los esfuerzos de  recuperación y reconstrucción luego de las crisis a través de nuestros lazos y redes de cuidado.

Esto también significa que realizamos la tarea con un enfoque centrado en las necesidades de las mujeres, la niñez y la  juventud, y que muchas veces tenemos que recordarles a nuestros colegas que estas mismas mujeres, niños y jóvenes son los que tienen la sabiduría y las habilidades que contribuyen al desarrollo de un plan de recuperación a largo plazo.

El estudio sobre Haití presenta esta misma complejidad. La riqueza cultural y la fortaleza del pueblo haitiano --particularmente las mujeres, la niñez y la juventud--  están a la vanguardia.  Este estudio incluye información sobre algunos hechos de los propios líderes de Haití que han traicionado a este país, junto con acciones de los Estados Unidos y de otras potencias extranjeras que en repetidas ocasiones han socavado la capacidad de prosperar de Haití. Los participantes del estudio en los Estados Unidos es probable que traigan un deseo renovado de ser útiles a la población de Haití tras el terremoto que han sufrido y de participar en el proceso de mejorar la trayectoria histórica de este país. Sin embargo, mi profesora de lingüística probablemente nos advertiría que basada en su experiencia no podemos conocer las consecuencias reales de nuestra intervención. Un requisito para lograr una recuperación efectiva y profunda que crezca y se arraigue, es que debemos proceder lentamente, guiadas por el liderazgo del pueblo haitiano.

Las Mujeres Metodistas Unidas tratamos como organización de establecer relaciones mutuas como el eje de nuestro trabajo. Esto significa que cuando nos enfrentamos a las necesidades en Haití, no podemos  ofrecernos pensando en la gente de Haití sólo como las víctimas y nosotras mismas sólo como las salvadoras. El pueblo de Haití tiene sabiduría, habilidades y experiencia que son esenciales para desarrollar cualquier plan de acción a largo plazo. Oramos juntas por la humildad, la pasión y el poder de resolución  que continuará  "convirtiendo la fe, la esperanza y el amor en acción al trabajar junto al pueblo en Haití con una actitud de reciprocidad y respeto".

Harriett Jane Olson
División de Mujeres
Secretaria General Adjunta
holson@unitedmethodistwomen.org

Last Updated: 03/21/2014
 
 

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