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Abril 2011

Cordialmente Suya: Un Ministerio de Reconciliación

By /por Harriett Jane Olson

"La reconciliación está en el centro de las cuestiones de la vida".
J. Paul Sampley ~New Interpreter’s Bible Commentary, volumen 11

La palabra reconciliación expresa un mensaje importante en la Biblia y en la enseñanza cristiana. La Escritura nos dice que Dios a través de Jesucristo estaba reconciliando al mundo en su nombre –es decir, su pueblo, uno por uno... toda la creación o el cosmos como lo definían los griegos. La obra de Cristo representa el esfuerzo continuado de Dios por re-crear al mundo. Dios nos invita a participar en su obra cuando nos reconcilia al estar presente en nuestras vidas y en la de los demás, y al hacer realidad su  ministerio de reconciliación.

La Jornada, estudio de crecimiento espiritual de las Mujeres Metodistas Unidas para 2011 nos dará la oportunidad de poder centrarnos en lo que esto implica y la manera como podríamos utilizar las herramientas que nos presenta el estudio para poner en práctica la reconciliación. Parte de esta trayectoria incluye nuestra propia reconciliación con Dios y el aceptar una vez más su amor infinito. En lo más profundo de nuestro ser anhelamos vivir esta experiencia, la de saber que somos completamente amadas y perdonadas por Dios al igual que lo hizo con la mujer que ungió los pies de Jesús con perfume.  Quizás deberíamos preguntarnos si estamos dispuestas a responder con la seguridad de que este amor abundante de Dios nos guía para tomar posiciones difíciles en situaciones conflictivas similares.

El miedo es una fuerza que inhibe nuestros ideales y que impide la reconciliación. Algunas de nosotras tenemos miedo a fracasar y a que nuestras limitaciones se hagan evidentes. Otras personas se enfocan en la forma en que los sistemas, las familias y las organizaciones pueden fallar y temen al fracaso de los demás.
La verdad es que sólo el amor de Dios es constante. Muchas veces hacemos esfuerzos y algunas veces fracasamos. Esto es un hecho real. Otros lo intentarán y algunas veces también fracasarán. Esto es también la realidad. Tanto "ello" como nosotras vamos a tener buenas y malas razones para justificar nuestras acciones. Sin embargo, estamos equivocados al pensar que podremos evitar el fracaso si hacemos sólo esfuerzos pequeños o establecemos metas no muy riesgosas. En su lugar, prestemos atención a nuestros antepasados, tales como Belle Harris Bennett quien le encomendó a los misioneros y diaconisas que "traten de realizar grandes cosas en el nombre de Dios".

¿Qué sucedería si adoptáramos una actitud de reconciliación en el mundo basada en la reconciliación y abundancia del ministerio de Dios? ¿Dónde podríamos estar como mujeres cristianas si nos comprometiéramos sin temores de la misma forma en que nuestras predecesoras lo hicieron en defensa de la ordenación de la mujer o en la reglamentación de la semana laboral de 40 horas? ¿Contra qué abuso lucharíamos como lo hicieron tan ferozmente nuestros antepasados en contra de los linchamientos, la costumbre de vendar los pies de las mujeres para que se mantuvieran pequeños o la lucha que crea temor en  los sistemas y gobiernos que deshumanizan a ciertos sectores de la población mundial?

Este número de response invita a las Mujeres Metodistas Unidas a pensar en prácticas personales y de la sociedad que necesitan ser reconciliadas con Dios y con el resto de la familia humana. ¿Qué podría aportar el  compromiso a la reconciliación cuando se discuten asuntos de la niñez, el medioambiente o la justicia económica?

¡Sólo un milagro puede poner la reconciliación en el centro de nuestro ministerio! Gracias a Dios, que el milagro del amor de Dios en Jesucristo es una realidad en la que siempre podemos confiar.

Harriett Jane Olson
División de Mujeres
Secretaria General Adjunta
holson@unitedmethodistwomen.org

Last Updated: 03/21/2014
 
 

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