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Diciembre 2010

Cordialmente a tu Servicio: Venga tu Reino

By /por Harriett J. Olson

Como entidad social, como pueblo de Dios, necesitamos las capacidades de todos nuestros niños y niñas para desarrollarnos y tenemos que ser conscientes que nuestros puntos de vista no estén ilustrados por un “mundo de fantasía” con una perspectiva desde el pórtico de la casa de ladrillo.

He estado hablando bastante acerca del reino de Dios. Esta frase se conecta con la visión radicalmente novedosa y extravagante de lo que podrían ser nuestras vidas si viviéramos en la providencia de Dios. Piensen en el tremendo potencial de la semilla de mostaza o el impacto oculto de la levadura en el pan.

Es interesante notar aquí, que los evangelios nos dan varias indicaciones sobre cómo el reino de Dios podría llegar a ser algo que experimentamos personalmente. ¿Es algo que "heredan" los pobres, o algo que ya les "pertenece" (lean Lucas 6:20)? Jesús también señala que el reino es algo que recibimos como un don (lean Lucas 12:32) así como algo que tenemos que "buscar" más bien que procurar posesiones (lean Lucas 12:31). Una puede entender por qué algunos cristianos trabajan para que el reino venga mientras que otros lo esperan.

El momento preciso y oportuno de la llegada del reino también se describe de varias maneras. Jesús le dice a la gente en la sinagoga de Nazaret que la profecía que habla de la liberación, la sanidad y la naturaleza subversiva del reino se ha cumplido "hoy." Durante su ministerio público, Jesús instruyó a sus discípulos para que enseñaran que el reino "se ha acercado" (lean Mateo 3:2). Esto llevó a los teólogos a hablar del reino como algo que "ya" existe aun cuando "todavía" no se haya experimentado plenamente. Tal vez podamos entender mejor esta dinámica del "ya, pero todavía no" si pensamos en lo que Charles Wesley creía acerca del compañerismo que experimentamos mediante Cristo, que el mismo es como un anticipo del que habremos de experimentar en el cielo.

Jesús, quien proclamó que la palabra profética se llevó a cabo en este mensaje en Nazaret, además les enseñó a los discípulos a orar por la llegada del reino. Esto es algo que nosotros también suplicamos cada vez que oramos el Padrenuestro.

A mí me parece que la misma forma de esta oración se hace eco de los recursos estilísticos de la poesía hebrea cuando incluye por lo menos dos series de frases pareadas que se ilustran y amplifican mutuamente.

"Que estás en los cielos, santificado sea tu nombre" puede verse como dos referencias a la gloria de Dios y a lo apropiado de reverenciar a Dios

"Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra". Aquí la llegada del reino se conecta con el hecho de que se hace la voluntad de Dios en la tierra con la misma fidelidad con que la hacen aquellos que se encuentran en el reino celestial.

¿Exactamente en quién pensamos que debe hacer la voluntad de Dios cuando hacemos esta oración? Confieso que cuando hago esta oración, casi siempre estoy pensando en aquellas personas en posición de autoridad que quisiéramos que actúen con justicia y que reformen las políticas que aíslan a las gentes entre sí y que hacen tan difícil que los marginados puedan prosperar como hijos e hijas amados de Dios. ¿Pero acaso no estamos perdiendo de vista algo muy importante? ¿Y si la necesidad más inmediata es que yo haga la voluntad de Dios? Quizás si todos los creyentes actuaran como si el reino ya hubiese venido en todas las formas que de hecho importan, el "no todavía" del reino de Dios sería menos poderoso y dominante.

Durante esta estación de Adviento, cuando celebramos el Emanuel de Dios ["Dios con nosotros"], recordemos que Jesús ya ha venido y que nos ha llamado amigos y amigas suyos. Que podamos estar preparadas para hacer la voluntad de Dios de la misma manera que se está haciendo en el cielo.

Harriett Jane Olson
Secretaria General Adjunta
División de Mujeres
HOlson@unitedmethodistwomen.org

Last Updated: 03/22/2014
 
 

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