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October 2010 Issue

Cordialmente a tu Servicio: Más allá de lo que Vemos

By Harriett J. Olson

Como entidad social, como pueblo de Dios, necesitamos las capacidades de todos nuestros niños y niñas para desarrollarnos y tenemos que ser conscientes que nuestros puntos de vista no estén ilustrados por un “mundo de fantasía” con una perspectiva desde el pórtico de la casa de ladrillo.

“Es como un mundo de fantasía”, recuerdo que dijo. Mi compañera de cuarto en la universidad, que vivía con sus padres que eran misioneros en San Juan, Puerto Rico desde hace muchos años, vino a visitarme un fin de semana. Su comentario acerca del pueblo donde vivía me dejó confusa. ¿Un mundo de fantasía?

Nunca imaginé que alguien podía describir el pueblo donde me crié,de esa manera, puesto que es un suburbio de clase media trabajadora. Desde la perspectiva de Ruthie, mi amiga, todas las casas eran iguales.

Ruthie me sorprendió. No creo que su comentario refería a algo irreal, sino al estilo de vida confortable en que vivíamos, aunque quizás había algo de verdad en eso. Los suburbios, a diferencia de las ciudades, pueden ser lugares que esconden muy bien la violencia, la enfermedad y los otros dolores comunes y no comunes que son expresión de la condición humana. Esto me hizo pensar en cuan erróneas las primeras impresiones pueden ser.

De todas maneras, pienso que Ruthie se estaba refiriéndose al hecho de que el nivel económico de cada persona es relativo hasta cierto punto. En sus ojos, ella veía a todas estas familias con tantos recursos, aunque algunos podían tener más que otros

Desde esa época he podido vislumbrar muchas variaciones de niveles económicos en áreas urbanas y rurales alrededor del mundo. Recuerdo estar sentada en un techo en los Apalaches, mientras esperaba que el grupo que estaba en la escalera subiera el rollo de material para techar. Observé que enfrente de esta casa había una casa de ladrillo muy bien mantenida y con aire acondicionado. ¿Qué sentía la familia, a quien este grupo heterogéneo de jóvenes y adultos de New Jersey estaba reparando su casa, al ver vecinos en circunstancias económicas tan diferentes? 

Todos los días, cuando vivimos o visitamos áreas urbanas podemos vislumbrar riqueza en las limusinas, los departamentos de lujo en el piso más alto de los edificios, al mismo tiempo que personas desamparadas que piden ayuda en las calles y los subterráneos. Cuando uno recorre Dehli, en India, vemos constantemente gente pobre, en especial niños, golpeando las ventanillas de los autos cuando se detienen en las esquinas, rogando por ayuda.

Cuando les damos 1 dólar o algunos rupíes o una barra de granola, no cambia mucho su situación, por lo menos no por mucho tiempo. Lo que estamos viendo en realidad es el fracaso de los sistemas en proveer oportunidades y apoyo a todas las personas que lo necesiten.
Por supuesto, hay familias en los suburbios que no tienen el beneficio de herencias o fondos de reserva que les dé seguridad. De todas maneras, hay muchas familias que reciben una casa como herencia de un familiar o tienen ayuda de algún otro familiar para financiar sus estudios. Aunque bienes de familia recibidos de generación en generación pueden ser el escenario en áreas urbanas y rurales, ¿cuánta gente en la pobreza está experimentando generación trás generación el no tener vivienda adecuada, cuidado de salud y nutrición básica, escuelas competentes que ayuden al alumnado a destacarse y sobresalir? 

Como entidad social, como pueblo de Dios, necesitamos las capacidades de todos nuestros niños y niñas para desarrollarnos y tenemos que ser conscientes que nuestros puntos de vista no estén ilustrados por un “mundo de fantasía” con una perspectiva desde el pórtico de la casa de ladrillo.

¿Qué información determina tus puntos de vista? ¿Cómo miembros de las Mujeres Metodistas Unidas podemos informarnos mejor juntas que separadamente? Pienso que sí. Pienso que lo hacemos así. Pero, la pregunta continúa ¿Qué decidimos hacer con estas desigualdades?

Harriett Jane Olson
División de Mujeres
Secretaria General Adjunta
Holson@unitedmethodistwomen.org

Last Updated: 03/22/2014
 
 

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