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Response: noviembre 2013

Cordialmente Suya: Dilema Doble

By /por Harriett Jane Olson

El programa televisivo de los Premios de Videos Musicales no suele estar en mi radar de intereses y este año no fue la excepción, ni siquiera por que se celebró en el nuevo Centro Barclay en Brooklyn—por lo menos no lo fue hasta que mi Facebook y Twitter explotó con comentarios negativos acerca de la actuación de una de las artistas. La crítica de la intérprete femenina fue rápida y viciosa. Quizás se lo merecía, no lo sé, ya que todavía no he visto el video. Sin embargo, después de varios días de comentarios, me di cuenta que un artista masculino también había participado en la actuación.

No debemos aceptar que gobiernos, instituciones, corporaciones o personas que conocemos y amamos traten a las mujeres como objetos. Dios no nos creĆ³ como objetos. Somos hijas de Dios amadas y valoradas; creadas al igual que los hombres, a la imagen divina de Dios.

¿Qué hay de malo en esta imagen? ¿Por qué la avalancha de críticas fue dirigida solamente a la mujer? ¿Era ella una " estrella" más popular que él y por eso recibió esta agitada reacción? Esto podría ser la explicación, pero algo me hacer dudar.

Este incidente es un reflejo del persistente dilema doble de la mujer. El comportamiento de la mujer -vestido, manera de bailar, conducta - se define como la causa "responsable" del decoro, la violación, los bebés nacidos fuera del matrimonio, la desaparición de las instituciones sociales e incluso las acciones de los pocos hombres que son procesados por delitos violentos contra las mujeres.

A menudo, las mujeres que denuncian violaciones en los campos universitarios experimentan rápidamente consecuencias más graves de parte de los funcionarios de la escuela que los estudiantes identificados como los violadores. En el caso de la violación ocurrida en Steubenville, Ohio, la opinión generalizada era que la gente se lamentaba por el impacto que iba a tener este hecho en la carrera atlética de estos muchachos involucrados, que podría estar "arruinada". En algunos lugares, son las victimas las que tienen que pagar el "paquete de violación" para que se pueda hacer un análisis del hecho que contiene evidencia forense importantísima para la policía del departamento de investigaciones y para el enjuiciamiento de tales crímenes. En algunos estados, si un niño nace como resultado de una violación, el violador tiene la patria potestad sobre ese bebé, oportunidad que el violador utiliza para disuadir a la víctima a que no testifique en su contra a cambio de renunciar a sus derechos de padre. Y con el propósito de proteger a la criatura del violador, una mujer puede decidir que esto es lo que debe hacer.

Esto es lo que sucede cuando se consideran a las mujeres como objetos sexuales o como los únicos pilares de la civilización. Tenemos que cambiar esta cultura.

Las Mujeres Metodistas Unidas pueden ser parte de un cambio radical en este tema. Debemos llamar la atención a los medios de comunicación que tratan a las mujeres como si fueran sólo sus cuerpos. Hay que enseñar a la juventud acerca de la sexualidad saludable. Debemos investigar las leyes en nuestros propios estados y empujar para que se produzcan cambios -al elegir candidatos o candidatas que tienen la habilidad y el deseo de ver que esto se logre. No debemos aceptar que gobiernos, instituciones, corporaciones o personas que conocemos y amamos traten a las mujeres como objetos. Dios no nos creó como objetos. Somos hijas de Dios amadas y valoradas; creadas al igual que los hombres, a la imagen divina de Dios.

¿Recuerde lo que escribió Jesús en la arena cuando estuvo frente a "la mujer que estaba cometiendo adulterio"? Jesús no estaba dispuesto a unirse a la condena de la multitud. En su lugar, la envió a que viviera una nueva vida.

Las Mujeres Metodistas Unidas pueden seguir el ejemplo de Jesús en la manera cómo enseñamos a nuestros hijos e hijas, y nietos y nietas, nuestros sobrinos y sobrinas, y nuestros sobrinos nietos y sobrinas nietas. Podemos ser una fuerza para ayudar a mujeres que son víctimas en primer lugar, por la violación o el abuso sexual y que son víctimas una vez más por nuestros sistemas de "justicia" o por el cuidado de su salud y a encontrar refugios seguros para sanar y para comenzar de nuevo en las instituciones nacionales misionales que cuidan de ellas. Eso es lo que el amor en acción significa.

HARRIETT JANE OLSON
Secretaria General de las
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Last Updated: 03/20/2014
 
 

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