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Response Abril 2013

Un Mandato para Cumplir

By /por Harriett Jane Olson

Algunas veces, durante un bautismo o una renovación de votos en la iglesia, pienso que el lenguaje que se utiliza en este pacto es sorprendente: "¿Renuncias realmente a las fuerzas espirituales de la debilidad, rechazas los poderes del mal de este mundo y te arrepientes de tus pecados?" ¡Estos no son desafíos a los que nos enfrentamos todos los días! Por ejemplo, si usted trabaja en Google y escucha constantemente el mensaje: "No seas malvado", estas promesas podrían llegar a ser triviales, pero para mí no lo son. He vivido muy de cerca la lucha para resistir al mal cuando encuentro individuos atrapados por adicciones que no reciben ninguna ayuda, o veo a mujeres que son definidas como demonios por la cultura popular, o cuando visito comunidades que están sufriendo una pobreza extrema. Pero en realidad, estas situaciones no reflejan la forma en que tomo mis decisiones diarias.

El lenguaje del pacto nos anuncia que "Este mundo no es mi hogar", como dice la canción. Se dice que somos peregrinos y que nuestra verdadera identidad está en Cristo. Se nos invita a tener fe en Cristo y a tener una relación más verdadera que reconozca lo más profundo de nosotros mismos. Si no respondemos "sí" a Dios y "sí" a la propuesta de que podemos ser amados y ser personas íntegras en nuestras vidas gracias a Jesucristo, siempre sentiremos que hay algo que nos está faltando.

El lenguaje de este pacto nos invoca también, a tener la responsabilidad de renunciar, y rechazar las fuerzas y los poderes maléficos. Este es un desafío en muchos niveles. Es algo muy personal. Cada día resistimos la tentación de ser malintencionados, de ignorar a las personas, de dañar la tierra, de hacer uso de la autoridad negligentemente, etc. (etcétera). --pero este reto no es sólo personal. Las fuerzas del mal en este mundo son las políticas sociales, y las prácticas y sistemas que causan daño. Nuestro sistema actual está creando espacios en Estados Unidos donde la riqueza está concentrada y los sociólogos afirman que esta es una realidad que conduce a la inestabilidad. A menudo, las políticas globales determinan multas financieras como el único precio que se paga por contaminar el medioambiente con operaciones peligrosas, mientras que otros --trabajadores, personas que viven cerca de la planta e incluso el sistema ecológico - asumen los costos incalculables de perder la salud y el bienestar. Los sistemas que gobiernan el acceso a la tierra, el agua y otros recursos naturales pueden estimular la competencia entre gobiernos y corporaciones por obtener acceso a recursos necesarios en estados pobres donde tienen muy poco poder de negociación. ¿Cuán devastadores los efectos negativos de estos sistemas tienen que ser para que los definamos como poderes del "mal", aceptemos nuestra responsabilidad y los rechacemos?

Afortunadamente, este aspecto de nuestro compromiso como creyentes es un mandato compartido. Las Mujeres Metodistas Unidas es una comunidad que nos ayuda a aprender cómo ser personas íntegras, amadas y recibidas a través de Jesucristo y nos provee una comunidad de mujeres y hombres fieles que trabajan para hacer realidad sus promesas bautismales. Cuando trabajamos juntas, nos desafiamos unas a otras, y nos equipamos para identificar fuerzas maléficas y para rechazar opciones insostenibles.

El rito bautismal comisiona y envía a la congregación a "hacer todo lo posible para que las personas acrecienten la fe, reafirmen la esperanza y se perfeccionen en amor". Que nuestra disposición a escuchar el llamado de Dios y a vivir con una actitud más amorosa, sea un testimonio del amor de Dios y se refleje en el trabajo alrededor del mundo.

Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Last Updated: 03/15/2014
 
 

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