Home / response / Articles / ...
response: Marzo 2013

Cordialmente Suya: Porque Tanto Amó Dios al Mundo

By /por Harriett Jane Olson

Desde niña viví en New Jersey y llegué a asociar la llegada de ciertas flores con Pascua y a conectar esto con la resurrección y la nueva vida --tanto es así, que me resultó desconcertante ver que los árboles ciclamor florecen en Nashville a principios de la Cuaresma.

Recientemente me he preguntado si mi asociación con la resurrección y la primavera en flor han silenciado la doctrina radical de la resurrección. Después de todo, no es que creemos que Jesús se hallaba hibernando o durmiendo, o que era el resultado de cualquier otro patrón cíclico; por el contrario, creemos que, fuera del ciclo natural de la vida, Dios resucitó a Jesús de entre los muertos. La resurrección de Jesús y su encuentro con los discípulos antes de la ascensión son sobrenaturales. Para los que estudiamos el orden natural, de manera que podamos entenderlo (para poder predecir y controlarlo), esta descripción de la intervención de Dios es alucinante. Esta intervención radical afirma el asombroso amor de Dios por la creación. A lo largo de la historia bíblica, Dios se involucró con la creación. Desde el primer momento, cuando Dios simplemente "era" y se movía sobre la faz del abismo hasta el momento del Pacto con Noé; desde una tierra que mana leche y miel para un pueblo errante en el desierto hasta las hambrunas y la cosecha, los lamentos atronadores de los profetas nos dicen que Dios está comprometido con la creación.

En Emmanuel, Jesús no sólo se convierte en algo totalmente divino, sino también plenamente humano. Tal vez, una afirmación todavía más poderosa de la creación que el nacimiento de Jesús, es su resurrección. Jesús, que "soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores" fue resucitado de entre los muertos. Para las mujeres y los hombres que estaban alrededor de Jesús, esto fue una prueba significativa de que no se equivocaron al tener esperanza en él, de que no tenían por qué temer ya sea de su propia muerte o del fin de la esperanza de que Jesús era el Mesías prometido --un mesías venido a redimir no sólo a las personas y a todas las naciones, sino también a toda la creación.

Si "tanto amó Dios al mundo" --¿Qué pasa con nosotros? ¿Amamos tanto al mundo? ¿Es el ministerio de reconciliación de Jesús y la redención de Cristo una oportunidad que incluye la reconciliación y la redención de toda la creación? ¿Y la resurrección del cuerpo y las promesas de Dios de una Nueva Creación significan que debemos encargarnos de asegurar que la creación crezca y prospere en lugar de apoyar solamente la vida de los seres humanos?

Esto hace que el crecimiento de los niveles del mar, los niveles peligrosos de ozono en ciudades de China, las zonas desérticas que anteriormente fueron áreas fértiles en África y la sequía en los Estados Unidos sean señales de alerta que debemos tener en cuenta como discípulas de Cristo. Debemos prestar atención a este estrés ecológico no sólo por la posibilidad de consecuencias desastrosas para los seres humanos (especialmente los más vulnerables), sino también como nuestra respuesta a extender el amor de Dios al mundo entero.

Que nuestra confianza en la resurrección nos apuntalen en la tarea de presentar una vez más el amor de Dios al mundo entero.

Harriett Jane Olson
Secretaria General
Mujeres Metodistas Unidas
holson@unitedmethodistwomen.org

Last Updated: 03/15/2014
 
 

© 2014 United Methodist Women